21.1.10

OCTOPUS. Los profes más "pesados"


Un nuevo video se une al creciente archivo de Projazz disponible en nuestro canal de Youtube. Los poderosos sonidos de Octopus remecieron el Circus OK el  pasado mes de diciembre cuando tocaron en calidad de invitados en el Festival de Bandas de Juventud Providencia.

En acción se puede ver al cuarteto integrado por Cristóbal Orozco, batería; Braulio Aspé, bajo; Fernando Daza, guitarra y Jorge Benavides, guitarra. Quienes además son profesores del Diplomado en Rock, Metal y Progresivo de Projazz.



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4.1.10

“La Asamblea”

Cuento nuevo para un año viejo

Por Paula Carmona (Estudiante Projazz)

Estaban los profesores de Projazz en una Asamblea de deseos que decidieron realizar, porque sintieron que ya era tiempo de hacerse escuchar ante el Ministerio de Educación, por medio de una minuciosa carta titulada “Deseos, alegrías y una variación para la felicidad del músico… en Gb”. En ella, además ilustrarían 41 formas de tocar Jazz dejando contentas a toda una audiencia de Hermanas de la caridad en su tertulia anual de viernes Santo. Estas ilustraciones que fueron practicadas por los alumnos más destacados del Instituto, recibirían un 7.0 en el ramo de Historia del Jazz, por su buen ingenio y modales impecables en cuanto armonía avanzada.



Entonces, Pablo Ulloa lanzó la primera nota firme y clara con su voz mezzo forte, diciendo que deseaba generar una nueva realidad a partir del pensamiento de los músicos para comenzar una campaña de sensibilización a la gente…” Me gusta” –exclamó Geroge Abufhele, anotando-. Luego, Jorge Vidal dijo suavemente que deseaba un bello jardín con árboles frutales para hacer sus clases de guitarra, y así evitar que sus alumnos lloren en clases a causa de la falta de oxígeno del subterráneo. “Veremos si por mientras conseguimos algunos cuadros con algo parecido, y decoración de guirnaldas frutales” -alentó George, mientras Jorge tocaba un acorde menor siete con su guitarra que tenía a mano-. Mientras el acorde de Jorge sonaba, Moncho Romero se paró frente al piano y comenzó a tocar notas ligeras, como si fueran al azar, pero bellas como el trino del pájaro, en tanto, con su otra mano tomó el contrabajo y entonces el Groove se apoderó de todos los presentes, mientras decía en escalas que subían y bajaban como quería, que su deseo era que llegara el día en que los alumnos abrieran los oídos y el corazón para que cada nota sonara perfecta y única en el tiempo justo. Luego de sus palabras devino un silencio emotivo casi absoluto, de no ser por la pluma de George que anotaba el pedido.

Entonces, rompiendo enérgicamente el silencio, y como si lo hubiesen ensayado previamente, Andy Baeza y Gonzalo Muga dicen al unísono en quintillos y septillos indestructibles que el deseo más profundo es hacer sentir a sus alumnos la felicidad de hacer feliz al público, a través del tecnicismo y la interpretación cuando ambas se unifican, “Y esto siempre que haya un buen aguinaldo” –agregó Gonzalo-.

Como a estas alturas el ambiente ya había subido de tono, Luis Cheul interrumpió pidiendo que encendieran el aire acondicionado “Porque el calor santiaguino me pone alterado” -explicó enseguida-. “Sí, claro colega”- Resolvió Miguel Pérez con majestuosa tranquilidad apretando el botón rojo en el acto-.

“Volvamos a la tónica” -dijo el mismo Luis cuando ya se refrescaba-. Entonces con voz dominante deseó traspasar a sus alumnos la disciplina de sus maestros nórdicos, y para ello prometió regalar a cada alumno un ejemplar de su “Biajero”, “¡Para que así aprovechen el tiempo en la micro!” –aclaró-. A lo que George y los demás aplaudieron con admiración.

En este momento, y dejando a todos perplejos y con piel de gallina, las damas Ana María, Maribel y las Silva (que no son hermanas), dijeron a cuatro voces, generando gran tensión y dramatismo, que su principal deseo era tener un otorrino, un terapeuta floral, un masajista y un casino naturista en el instituto, que estuvieran especializados en los asuntos que necesitan los cantantes, pues su instrumento es el propio cuerpo. A lo cual todos asintieron y Geroge anotó con entusiasmo. Aprovechando la situación, Américo, que hasta ese momento guardaba su carta bajo la manga, confesó que deseaba un ayudante que hiciera las clases de armonía al teclado, y de paso tener más tiempo para jugar póker. Todos lo apoyaron.

Miguel a quién le dio un súbito ataque de risa, que le hizo burbujear la cabeza hasta las lágrimas, no pudo pasar desapercibido y tuvo que expresar su alegría por todo lo que se había dicho hasta este momento. Uno a uno, se comenzaron a contagiar súbitamente de la risa de Pérez. Primero Andy cayó al piso agarrándose el estómago de risa, al ver eso Moncho tuvo que correr a darse contra las murallas para no ahogarse de la risa, y así, Américo que en ese momento bebía un trago de agua, estalló de la risa en la cara de George, a quién le dio más risa verse mojado, cayendo de espaldas en los brazos de las cuatro cantantes, quienes con suerte se sostuvieron a ellas mismas yéndose los cinco a piso, rodando por toda la sala y agarrándose el estómago de la risa.

Luis Cheul quién ya había pasado de alterado a dominante, ahora se ponía sensible de alegría, y era el único que sentado a solas con su “Biajero” comenzó a tocar una bella canción de cuna. Al escuchar tan estremecedora melodía, Pablo desembolsó sus viola da Gamba uniéndose a la interpretación. Al ver tamaña escena, Sebastián Errázuriz tomó la carta, la leyó a primera vista y anotó unas cuantas ideas más que escuchó en audición interna. Acto seguido se subió a una silla y dirigió con su mano limpia y claramente el desenlace de la asamblea. Con unos cuantos movimientos los dejó a todos de vuelta en sus puestos y dijo: “¡falta la Variación para la felicidad del músico!”, entonces todos entrando en sí, se sumieron en una profunda reflexión, llegando a la sabia conclusión de continuar deseando todo lo mejor mientras pudieran, sin esperar nada a cambio, para no sucumbir ante el desconsuelo. Entonces Sebastián dio unos giros en el aire con su mano. Todos sensibles y atentos a la última señal, se mantuvieron suspensos en calderón por un minuto y medio, hasta que el director, que aguantó la respiración por todo ese tiempo, caía hacia adelante como un árbol talado por los pies. Todos pálidos lo vieron descender en cámara lenta, hasta los cincuenta centímetros cerca del suelo, segundo en el cual todos saltaron para recibirlo en los brazos, a ras de la alfombra de la sala donde se encontraban, ahora, todos desplomados en el acorde final que resonaba hasta los huesos.

Projazz se siente orgulloso de continuar, este año 2010, con la labor de educar a todos aquellos que desean llevar la música como una disciplina, un oficio de todos los días. Por ello la bienvenida es para ellos, los alumnos que ingresarán en Marzo de este año, con toda la motivación de un sueño refrescante. También Projazz se enorgullece de observar el fin de todo un proceso de una generación, quienes este año saldrán de la carrera, esta es la primera generación Projazz (como Instituto Profesional) que egresará. Fuerza y energía para ellos que emprenden el último paso. Y felices vacaciones.


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22.12.09

Les presentamos a los músicos más jóvenes de Projazz

En Chile los niños no quieren ser analfabetos musicales

*Por Paula Carmona

La música para los niños es un lugar sin prejuicios aún, donde la intuición es el boleto para emprender un viaje sin mayores pretensiones, como una locomotora despreocupada viajando por los rieles, a la que solo hay que estar echando carbón al fuego para avanzar.


Para presentar el ensamble de niños de Projazz, partiré por su conductor Marcelo Nieto, a quien pude observar el día de mi visita al ensamble, él con admirable dedicación y tranquilidad es quien echa carbón al fuego. Y sus tripulantes son pequeños, entre 5 y 11 años. Es hermoso observar tantas personalidades distintas entre si, en su estado más puro. Cada uno cumpliendo un rol en la sonoridad total desde lo espontáneo y genuino, y digamos que no es fácil pues los niños hacen lo que quieren (porque de eso se trata ser niño) si una no quiere tocar no toca, otra quiere ir donde su papá, otro lanza lejos las baquetas a cada rato, otra debe ir al baño, y solo los más grandes se ve que dominan el cuento de resistir con su concentración hasta el final de la clase y se ocupan de mantener el barco a flote, es la ley natural de liderazgo de los que tienen mas experiencia y sabiduría.

El resultado se escucha como un carboncillo que puede llegar a ser un diamante, la alquimia presente en cada uno se hace notar con la voluntad, porque cada uno es mago de sí mismo, y los niños más que nadie creen en la magia. Y eso se ve cuando tocan y entran en el trance musical, cuando se concentran y todos van sonando en la misma dirección.

Luna, de 11 años y silenciosa como la luna, con su guitarra acústica atiende maravillosamente al grupo y al profesor, lo intenta una y otra vez. Camila de 8 años, toca delicadamente las teclas del piano sin hacer otro sonido que el de sus manos. Gabriel toca la batería cerrando los ojos en el esfuerzo de no equivocarse y le gustan los peces, y su hermanita Montserrat es la más pequeña del grupo, toca el piano y canta en una inquieta interpretación. Julieta de 7 años también canta y toca el piano con harto carácter de niña líder. Benjamín de mirada hermosa tiene 11 años y es un próximo tremendo guitarrista, su madre lo ve tocando todo el día en casa, y acá en el ensamble se hace notar con su guitarra eléctrica y su excelente intuición. Por último Nahuel de 9 años es un niño privilegiado musicalmente, lleva un año tocando su instrumento y ya parece ser pianista, le gusta la música clásica y habla de acordes enseñándole a sus compañeros. Esta fue la tripulación abordo el día de mi visita, cuando tocaban apasionadamente “We will rock you” (Queen), “Billie Jean” (Michael Jackson), y “Osito Gominola” (el hit bailable de los niños) interpretada con mucho groove por Nahuel en la voz.

Esperamos que estos niños sigan en la locomotora musical y jugando con sus instrumentos, lo importante no es llegar a ser una estrella sino viajar por la música de las constelaciones, porque despertar este lenguaje los puede llevar a cualquier destino hablando un idioma universal, idioma además celebrado por cualquier persona con un mínimo de alegría.

Gracias a los padres de estos niños por la iniciativa de traerlos a jugar la música en un ensamble especial para ellos.


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16.12.09

Calendario de Actividades Projazz 16 al 19 de Diciembre. Desde los villancicos al rock


El fin de semana musical Projazz comienza el miércoles 16 de Diciembre con una invitación a nuestra casa, es decir al Auditorio Projazz (Ramón Carnicer 27, Providencia) que tendrá a partir de las 19:00 horas a Standard No More, cuarteto dedicado a las composiciones propias y a demostrar que el jazz made in Chile se la puede.

Para continuar tenermos las presentaciones de nuestros estudiantes.

Jueves 17 de diciembre a las 19:00 horas en auditorio IP Projazz.


  Presentación final del Postítulo de Pedagogía en Jazz y Música Popular; profesor Miguel Pérez.

  Alumnas de canto.

  Alumno de Batería; profesor Cristóbal Orozco (por confirmar).


Viernes 18 de diciembre a las 18:30 horas en auditorio IP Projazz, Ramón Carnicer 27:

  Curso de Ensamble Básico; profesor Ignacio García de Cortázar.

  Curso de Ensamble Intermedio; profesor Juan Pablo Avendaño.

  Curso de Ensamble Avanzado; profesor Juan Pablo Avendaño.

  Curso de Teoría Avanzada y Armonía; profesor Rodrigo Morris, presentarán composiciones realizadas por los alumnos.

  Alumno de Batería; profesor Cristóbal Orozco.


Sábado 19 de diciembre a las 17:00 horas en auditorio IP Projazz, Ramón Carnicer 27:

  Curso de Ensamble para niños de los profesores Marcelo Nieto y Catalina Cabezón.


Este sábado 19 será el turno de la música navideña en el Café Literario del Parque Bustamante con entrada liberada a partir de las 18:00 horas. Los villancicos serán interpretados por Ángela Agusto Trío.

El mismo día en el Auditorio Projazz tendremos la presencia de Kiko Loureiro, maestro de la guitarra heavy quien ofrecerá una clínica. Puedes encontrar más detalles en este link


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7.12.09

“Concierto Multiorgásmico” Reseña del lanzamiento del disco de Camila Moreno "Almismotiempo".



*Por Paula Carmona


La Camila Moreno está con toda su fuerza puesta en el canto. El día del lanzamiento de su primer disco “almismotiempo” fui a verla. Antes la había escuchado en Casa Arte Nimiku junto a “Bendita Prudencia”, y en otra ocasión en el living de un departamento, ocasión que me impactó, no sabía que tenía tanta fuerza, nos dejó a todos callados mientras hacía temblar el piso con sus saltos, no sé si rockeros o tribales. El día de su debut – en el que generó bastante expectativa demorándose en salir al escenario, o entrar (como lo quieran ver)-, también nos dejó a todos callados cuando empezó a cantar, hasta me puse nerviosa entre el silencio que se generó de pronto.

Para los que no estuvieron ahí, debo decirles que fue un concierto que definiré como de electrizante emotividad ascendente y original, planeado como un espectáculo en el que nos mantuvieron sorprendidos con cosas nuevas, parecía que no terminaba nunca, con varios finales, como un sueño.

Desde su aparición incógnita detrás de una linterna seguida de muchas linternas de personas incógnitas que luego estallarían en un baile chilote, junto a su banda “Los Disfruto”- cuatro distinguidos músicos, cada uno en su propio estilo de muy genuina procedencia-, y el cuerpo de bailarinas contemporáneas del Arcis, las que embellecieron impecablemente y con mucha sensibilidad el show, sin recargarlo.


Fue también la presentación de su nueva composición “Los tigres de mi sangre”, y luego la aparición de sus artistas invitados, Francisca Valenzuela para cantar “Siempre que hago algo”, y Manuel García con el que cantó “Antes que”, y luego, en intimidad, “Ay” sin amplificación, solo con un cuatro, sentados al borde del escenario y a ojos cerrados por supuesto, maravilloso.

Sentada una fila delante de mí hacia un extremo, estaba una mujer mapuche que a cambio de aplaudir hacía resonar su Kultrún, “Debe ser su maestra de medicina mapuche”, pensé. En este punto del concierto Camila la invita al escenario, la mujer se llama María Queñielen y subió a tocar su kultrún en “De la tierra”, canción que denuncia la muerte de Jaime Mendoza, herido a muerte por las balas de un oficial de carabineros, aún impune. Si la justicia practica la no justicia, el arte practica la denuncia como reacción, y luego los armados castigan en contra reacción (lo hemos visto en nuestra historia), por suerte hoy el castigo no son las armas y se profeta la democracia (dicen), pero “De la tierra” dice lo contrario, al parecer las armas son el talón de Aquiles en toda la historia de la política.

Aquí ya puedo decirles con razón, que con invitados, bailarines, banda y todo, lo más impresionante es lo que Camila transmite cuando canta… lo hace carne, por eso se traga todo el escenario, y por eso todos callan y a uno se le pone la piel de gallina, porque lo que dice su canto lo dice con todo su cuerpo como algo realmente importante para ella, y lo dice desde los intestinos, me da la impresión.

Las sorpresas continuaron con “Pera”, composición para la familia de saxofones y un Tabla, luego siguió con “Un bordado” canción sin forma canción que pasa de una parte a otra como un bordado, para llegar a uno de los clímax de la noche con toda la “Banda Borracha” sobre el escenario cantando “Millones” el single que fue nominado al premio Grammy Latino por mejor canción alternativa. Para el bis Camila entra acompañada de cuatro chicas en polleras, ellas más Camila son “Las Polleritas”, quinteto folklórico con voces ingenuas, cuatro y guitarra, que esta vez interpretaron un ritmo nortino llamado “Negrito”.

El show era un bordado como su canción, que cambiaba de colores y no terminaba, el público ascendió en entusiasmo hasta que, para culminar con todos rebosantes, casi hastiados de digerir tanto sonido, el contrabajista de “Los Disfruto” dirigió a todo el que estuviera presente (dígase músicos, bailarines, iluminadores, civiles…) en una improvisación que los hizo participar a todos para finalizar la fiesta estreno de una cantautora que recién comienza a brillar.

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30.11.09

Andy Baeza. “Ser bidireccional”

*Entevista, por Paula Carmona



Para hacer una lectura del jazz y otros estilos se debiera partir de la propia experiencia individual, para que no suene a mal calco de una imagen lejana y superpuesta. Entonces, más bien quisiera hacer un recorrido por la historia de un profesor de Projazz, para entender la motivación de hacer jazz. Porque no se puede olvidar de dónde venimos para saber lo que estamos haciendo. Y no siempre es fácil conectar con ese punto de partida, en el que encontramos, alguna vez, el lugar más cómodo para la expresión. En teatro hay una frase que se refiere a que quien encuentra su lugar en el espacio y la postura adecuada de su cuerpo, la voz y la emoción aparecerán correctamente. Creo que este principio corre para cualquier forma de expresión artística, y más cotidianamente en todo ámbito de la comunicación.

En algunos casos, el germen creativo partió en casa, en la edad de la infancia, cuando todos fuimos absorbidos por el juego. Al menos este es el caso de Andy Baeza. quién me compartió, más o menos, como ha experimentado la música.

¿Puedes hacer una pequeña biografía musical?
Partí en la casa, con mis primos y mi hermano que eran fanáticos de la música. Yo tenía 6 o 7 años y me metía en la pieza a escuchar música con ellos, Frank Zappa, Jimy Hendrix, harta psicodelia. También veían hartas películas. Aparte de eso había en el barrio una orquesta conocida y en el living de la casa tenían una batería, yo siempre que pasaba la miraba. En el colegio también tuve la suerte de tener un profesor súper pila que me permitió hacer percusión en el tiempo en que el colegio se hacía flauta o guitarra… él me permitió llevar baquetas.
En la media ya sabía que quería seguir con la batería… antes, en la básica quería ser dibujante de Hanna Barbera.
Desde chico tuve la capacidad de conectar con cosas creativas en mi cabeza y eso responde a un montón de cosas posteriores, ya más grande con la misma música.
En el colegio empecé a tomar clases particulares con distinta gente, ahí vino toda una etapa, entre tercero y cuarto medio empezaron a venir hartos músicos conocidos de jazz a los que había que ir; Pat Metheny, Chick Corea, Stanley Clarke, Jean-Luc Ponty.
Saliendo del colegio entré a estudiar a la Universidad Católica Percusión clásica. Desde antes ya venia entrenado en la batería, pero en ese tiempo no existían escuelas de música popular.

¿Sobre tus referentes?
Al principio quien gatilló hartas cosas fue Frank Zappa, que en ese tiempo tenía una cantidad de discos considerables, y entre esos discos escuché con mis primos una pieza para un cuarteto de percusión que se llama “The black page”, y ese disco tenia una cantidad de información rítmica que siempre fue como un misterio para mí, y empecé a investigar acerca de la gente que tocaba ahí. Me empecé a encontrar con que esa gente se topaba con alguna gente del jazz, con algunas otras de música contemporánea. Todas esas cosas me fueron atrayendo y conectaba perfectamente con lo que yo quería hacer, que era estudiar percusión, pero tocar batería.
Eso por un lado que tiene harto que ver con las sonoridades, era un rock, al que no le llamaría ni progresivo ni experimental, sino más bien bidireccional. Esa fue una gran influencia desde chico hasta ya grandote.
Entre mis géneros siempre estuvo el rock. Era absolutamente inevitable en esa época no hacerse parte del rock pesado, pero también tenía que ver con que la única oportunidad de tocar batería era unirme a grupos donde se tocara rock pesado, el jazz en esa época era una cuestión súper lejana.
Mi influencia fue toda esta veta del rock bidireccional, como digo yo, no me gusta llamarla progresiva, para mi es música creativa. No me gusta ponerle apellido, si era jazz, rock, no me importa lo que me atraen son las sonoridades. Después de pasar esa primera etapa literal, pasó a ser interesante la parte timbrística, la parte rítmica, siempre me llamó la fuerza de los ritmos, y las posibilidades de timbres, escuchaba como sonaba la batería con un bombo, con cuatro bombos, con diez toms con dos platillos, con veinte platillos, la batería tiene muchos formatos, muchas posibilidades que pertenecen a tu propia personalidad.

¿Quiénes fueron tus influencias en la batería?
Probablemente los dos bateristas que más me influenciaron cuando chico fue Willie Valenzuela de Fulano y Tilo González, Alejandro Espinosa también me gustaba harto.

Y ¿Cuándo empezaste a tocar jazz?
En el colegio tuve mis primeros coqueteos con el jazz. Empecé a practicarlo de frentón ya grande. Cuando mis amigos rockeros ya no me pescaban porque me estaba gustando el jazz, me molestaban, me decían cosas como “el jazz es el único estilo donde tú te equivocas y te aplauden”.

Desde ahora mirando hacia atrás ¿cómo se vivía el jazz en el tiempo en que estudiabas?
Se vivía pero por todas las características de la época (toques de queda y todo eso) se vivía a un nivel mucho más pequeño que la apertura que hay ahora. Pero también me acuerdo que en la época del colegio ir constantemente al Goethe, al Chileno Norteamericano.Lo que no había en ese tiempo era algo más masivo.

¿Era más intelectual?
Yo creo que sí. La gente lo llevó para el lado intelectual. Yo creo que en el jazz o en cualquier rama lo intelectual va por dentro. He conocido gente que aparentemente no es intelectual y que finalmente son más intelectuales que cualquier otro que se ponga barba larga, o lentes onderos… De mala forma se intelectualizó un poco. Yo en lo personal no he pescado mucho. Se forman grupos de personas inevitablemente, pero eso ha pasado toda la vida en todas partes, y va a seguir pasando, son tendencias, se tienen que formar igual, pero ya no lo veo como algo intelectual, al principio había ganas de ser intelectual, era algo cool tocar jazz, es horrible esa postura. Es cuento de uno hacer música para expresar lo que quieres expresar, el musicólogo es la persona adecuada para intelectualizar, no los músicos. Como vas a ser tú, si piensas tanto las cosas.

¿Hasta qué punto eres fiel a tus ideales en tu oficio de ser músico?
Siempre 110%. Mis ideales son hacer buena música, bajo los criterios que yo me he planteado hasta ahora: honestidad, innovación. Hacer cosas que realmente siento que tengo que hacer, sin cuestionamiento económico, intelectual o ideológico, lo ligo a esas tres cosas pero cuando finalmente decido lo que me gusta, y quiero expresar a través de ese canal, que no tengo idea probablemente de cómo se hace, pero lo quiero hacer. Otros ideales serían mejorar el nivel de nuestro país, y el nivel que tengo. Está relacionado directamente con la enseñanza, no solo a nivel técnico, sino conceptual se podría decir; Más allá de tocar notas, o sea de actitud, de profesionalismo. El término de elevar el nivel es algo que se tiene que hablar a puertas abiertas, y hay que ser asertivo en lo que entregas, y yo soy súper quisquilloso con eso, con mis alumnos yo trato de ir más allá de los ejercicios de la pagina treinta, les hablo de las experiencias, es como un guía o un hermano mayor. Ese es un ideal, es algo que tengo súper presente. Poder dejar bien parado el nombre del músico, Probablemente porque uno siempre se encuentra con que te preguntan ¿Qué profesión tienes? Músico ¿ah, pero que a que te dedicas? Eso es típico, y yo no quiero escuchar más eso. Por eso a veces se discuten un montón de temas como los lugares donde tocar, las leyes que hay, que se rigen para los artistas. Hay que poner atención con eso, y a veces nos pasa la cuenta.

¿Qué podrías decir acerca del público de jazz?
En mi experiencia, tengo la suerte que he visto buena recepción. Lo que digo, que esta multidireccionalidad me ha llevado a hacer cosas muy distintas, cosas extremas: música improvisada con el Ramiro Molina, sin tener ningún precedente de forma, melodía, armonía ni ritmo, hasta tocar cosas dentro del jazz, que está mucho más cercana a la gente como lo que hacemos con el Ángel Parra trío, o con Valentín Trujillo, que va pintando en lo bailable, y para la gente. Entonces el abanico de subgéneros dentro del género del jazz que yo me he propuesto abarcar ha sido súper enriquecedor, y los públicos que he visto en cada uno de esos subgéneros nos han dado buena recepción, porque ha sido el público indicado. En el fondo cuando hay mala recepción del público es porque no ha sido el público indicado. Y no estoy diciendo que sea tonto, o cerrado, sino que no ha tenido, o no se ha dejado tener la experiencia de conectar con esa música. Creo que a una persona que no le gusta en lo más mínimo el jazz, la tomas le pagas un pasaje, la llevas a un ambiente indicado, al lugar indicado, con el grupo indicado, esa persona va a conectar con esa música porque va dejar abrir ciertos canales. A mí me pasó con la música afrocubana, no sé si me atraía mucho. Hasta que vi algo y dije “oh oh!”. También David Ortega, un baterista y percusionista cubano me ayudó a cautivarme más.
Eso con los públicos, yo creo que el público es un poquito flojo, si no le gustan algunas cosas del jazz porque escuchan la retaguardia, y creen que eso es jazz, o al revés, escuchan grupos muy modernos y piensan que eso es jazz, y clasifican todos los géneros que hay dentro del jazz como uno solo, y eso es un error. Hay muchos estilos. Entonces para mí, el público que va a escuchar jazz es público que se ha dado más el tiempo para conocer el estilo, o los estilos

¿Qué quisieras entregar tú con la música?
Felicidad, que la gente lo pase bien. Si un niño me ve tocar batería, ojalá le den ganas de tocar batería, no me interesa mucho más. Bajo las estéticas que sean no me interesa mucho más.

No eres prejuicioso con los estilos, me he dado cuenta.
No me creo el jazzista cool, no estoy ni ahí con eso. Me gusta mucha música.

…Sin embargo el jazz es tu primer hogar…
Sí, porque musicalmente, es lo que única y exclusivamente a mi me interesa, va por ahí lo que a mí más me cautiva. Porque veo el nivel técnico, el nivel interpretativo, porque me gusta y eso hace que vuelva y compre el disco, viaje 20.000 kilómetros a ver tal artista… es la pasión por esos sonidos. Pero hay otras cosas dentro de otros estilos, que me hacen sentir lo mismo: el R&B, el funk, el buen rock, la música Indie, Radiohead. Los fui a ver, y el concepto Radiohead lo disfruté igual que los conciertos de jazz en New York. Hoy ya no tengo esa barrera. Y por suerte lo pude definir como músico para poder prestar servicio para quien me llame, si alguien quiere que toque pop, toco pop.
Tiene que ver con sacarse de encima el rol, no jugar a ser el ídolo, sino actuar como “por la chucha” uno es. Que no tiene nada que ver con como es uno como músico.



Yo también tengo mi vida y mi mundo, por eso no me aproblema tocar con uno o con otro. No me preocupa si alguien es virtuoso o no, alguien me puede impresionar con la técnica, y he tenido la suerte de ver a personas impresionantes afuera, por lo tanto si alguien busca eso acá, considero que es un proceso que se está viviendo hasta que llegue un momento, más adelante, donde eso ya va a ser normal, se va a estandarizar y se van a buscar otras cosas, y ahí va a ser cuando se haga un aporte con respecto al nivel musical en Chile. Hay muy buenos músicos acá, entonces se da esta cosa de los grupitos, y los top ten y todo eso. Pero lo encuentro un poco avasallador, un poco agresivo, porque en el fondo cada músico si es capo o no es capo, es un tema secundario al lado de si lo que te está expresando te llega. Cuando una persona conecta, eso es lo que tiene que ser y ya. A mi me encanta el tecnicismo, soy súper rayado con ser pulcro con la técnica, pero eso es como mantenerte en forma nada más.
Me pasa con el Javier Barría. Con todo lo que me gusta el jazz, si me preguntas que artista chileno yo admiro como músico, es Javier Barría, que es un cantautor chileno que no lo conoce nadie, y que debiera ser tanto o más conocido que Spinetta. Yo tengo la suerte de acompañarlo a él, y digo la suerte porque realmente cuando toco sus temas es realmente un placer, y el no tiene ni la mitad de la técnica que tiene el 80% de los guitarristas de jazz. Yo todavía no siento con un solo de algún guitarrista o saxofonista lo que Javier me transmite con lo que canta. Ahora hay personas que me impresionan, tiene que ver con lo que uno anda buscando, si quieres dejarte impresionar o emocionar. Cuando un artista logra hacer las dos cosas, estás a las puertas de ponerte a llorar. Por que es algo que no ocurre siempre.
Hoy por hoy lo único que me preocupa es que directa o indirectamente cuando uno toca debiera reflejar su tiempo, no me preocupa el hecho de sonar moderno o no, porque me he dado cuenta de que cuando uno más quiere sonar moderno, menos moderno suenas. Es como una ley, eso de que mientras más te quieres acercar a algo, más te alejas.

¿Hay algo característico en el jazz chileno, alguna sonoridad propia?
Lo hubo en los años 60, pero se disgregó. Hasta el día de hoy, depende con quien tú hables, depende de lo que analices, vas a definir lo que es el jazz chileno. Yo lo he hablado con gente súper interesante, como Ángel Parra o Valentín Trujillo, y la percepción que tienen es súper distinta pero siempre vas a llegar a lo mismo, independiente de que el género sea de acá o no, el hecho de que yo más rato tenga que ir a tocar jazz, eso va a ser jazz chileno, jamás va a sonar a jazz norteamericano, tendría que hacer un cambio de piel. Desde el aire, la comida, la gente, está en el ADN.
En ese sentido creo que es más importante definir en términos claros, territorialmente, cualquier cosa que se haga en este país, es chileno.
Creo que el jazz chileno es más inocente. Me gustaría que hubiese más diversión, que los que tocamos esta música quisiéramos transmitir eso, pasarlo bien, no ser tan tonto grave, no tan afectado. A veces lo veo agresivo, eso se transmite. He visto cosas súper alegres afuera, que no me parecen agresivas y son mucho más potentes energéticamente.

¿Como te definirías en el trabajo?
Entregado, obsesivo, apasionado. Creo que la palabra apasionado define todo. Me la vivo de día y de noche, despierto y dormido

Respuestas sin pensar:

Un Deseo: Felicidad

Una canción: Woman, de Jhon Lennon

Si pudieras elegir otro instrumento: Piano

Lo mejor de enseñar: Compartir

Que no debe ocurrir en el escenario: No permitirse, reprimirse

Un recuerdo musical sublime: Uno muy especial cuando el Perseguidor era el teatro de arte “Cámara Negra”, hicieron un trabajo con la música de Víctor Jara, con Pedro Rodríguez. Ahí recuerdo haber tenido un momento mágico

Asocia el jazz a un sabor: Chocolate, me encanta pero no me lo puedo comer todo

A un color: Rojo Leer más...